El pequeño hueco entre PP y PSOE (II): las razones
En un artículo
anterior respondí al artículo de El
País donde diversos analistas cuestionaban la viabilidad de un partido de
centro entre PP y PSOE por la desmovilización centrista y la
polarización actual que hay en España. Utilizando datos del CIS, identifiqué
casi un total de 800.000 votantes que serían proclives a votar a un partido de
estas características y que se podrían conseguir uno o dos escaños en la
provincia de Madrid. Una vez hechos los números, en este artículo explicaré las
razones del por qué es viable este proyecto político.
Asumo las
dificultades que tendría este partido por la desmovilización y el desinterés en
la política del electorado centrista y la polarización actual que convertirán
las próximas elecciones en un plebiscito: Sánchez sí, Sánchez no.
El contexto político es algo que no se puede cambiar, pero aún así, ese votante
genuinamente centrista y que todavía está indeciso (minoritario, pero con un
porcentaje de votantes que permitiría tener representación), se sentiría mucho
mejor representado por un partido de centro que por un PP y un PSOE
que cada vez miran más a sus extremos.
El principal
atractivo que tendría este partido es una idea radical en estos momentos: la
moderación. La política de bloques se ha impuesto en la política española, pero
existe una pequeña bolsa de votantes que están incómodos con esa polarización y
se decantarían antes por un partido que, a priori, no estaría dentro de los dos
bloques, antes que votar al partido menos “malo” de los bloques. Un partido que
ponga por delante la gestión de los problemas que preocupan a los españoles (vivienda,
inmigración, sanidad y educación) antes que la polarización entre bloques,
sería atractivo para este electorado. Además, aunque no se sitúe en el bloque
de la derecha, el acuerdo con el PSOE se haría muy difícil por el
devenir de esta legislatura (Ceuta seguramente ha sido el punto de inflexión),
ya que vemos que el electorado centrista ve con mejores ojos a PP que PSOE.
Pero en lugar de ubicarse en un bloque ideológico en concreto y criticar sin
más al bando contrario, la crítica se centraría en cosas más tangibles, como la
vivienda, la corrupción o la gestión de la crisis de Ceuta. A pesar de que el
acuerdo con el PSOE sería difícil, el partido siempre estaría abierto a
pactar políticas de estado (véase vivienda o regeneración democrática) o
políticas concretas, hecho que les situaría en una posición difícil de
encuadrar en algún bloque.
Visto el párrafo
anterior, se podría deducir que, si este partido tendría muy difícil pactar con
el PSOE ahora mismo, pues mejor hacer voto útil y votar al PP. Asumo
que habrá muchos votantes de centro que votarán al PP, pero para el pequeño
grupo de votantes a los que me refiero, este razonamiento es incorrecto. Este
perfil de votante puede estar en contra del PSOE, pero no le gustaría un
gobierno de PP+Vox, ya que sería como la política del péndulo que
primero está en la izquierda y luego en la derecha. Este votante se decantaría
por esta tercera opción porque el rechazo a Pedro Sánchez se
contrarresta con el rechazo de un gobierno PP+Vox, con lo que, a pesar
de saber que sería difícil conseguir representación, se decantaría por esta
tercera opción. La polarización es algo que al votante centrista le causa
fatiga ¿Va a seguir promoviéndola o intentará rebajarla? Si existe esa opción
política, escogerá moderación en lugar de más polarización.
Con ese partido,
por fin habrá alguien que base su discurso en sus propuestas y no en exabruptos
hacia los rivales. Esto ya es de por sí una posición que marca la diferencia
con los otros partidos. Además, si en el futuro hay un gobierno PP+Vox,
la fatiga por la polarización será más grande y este partido se podría reforzar
en esa legislatura como antídoto contra la crispación. También tenemos que
contar, como señala Luis Miller en el artículo de El
País, que un partido de estas características tendría más opciones con ese
hipotético gobierno de PP+Vox cuando hagan medidas de derechas y desencanten
a un electorado más moderado.
En definitiva,
la polarización juega en contra de un partido de centro, pero existe una base
pequeña de votantes centristas (casi unos 800.000 votantes) que estarían
dispuestos a votar por un partido que esté fuera de los bloques, que se
diferencie del resto al levantar la bandera de la moderación y que base sus
propuestas en medidas concretas de la ciudadanía, criticando al gobierno actual
en temas claves como la vivienda, la corrupción o la crisis de Ceuta. El rechazo
a Pedro Sánchez, el rechazo a un futuro gobierno PP+VOX y el rechazo,
en definitiva, a la política del péndulo, harían que estos votantes se decanten
por una tercera opción que no se enmarcaría en ninguno de los bloques. Además,
estos votantes sabrían que el objetivo sería entrar en el Congreso y serían conscientes
de que es muy probable un gobierno PP+VOX, con lo que descartarían el
voto útil porque ya darían por hecha esta nueva mayoría y votarían a la opción
que mejor les representaría. También serían conscientes que hacer voto útil al
PP no haría que éste dejara de depender de Vox, ya que este partido está muy
fuerte. En definitiva, existen los números y existen las razones para que ese
proyecto político sea viable y pueda obtener representación en las próximas
elecciones.
Comentarios
Publicar un comentario